—Nicolás, por favor, no puedes dejar que me eche —suplicó Alicia entre susurros a su ex prometido.
—No hay nada que pueda hacer tu querido Nicolás, para evitarlo —fue Regina, quien se animó a darle una respuesta. Disfrutando del temblor en los hombros de la mujer y de la manera en la que se deshacía en llanto—. Si tienes un poco de dignidad, te aconsejo que recojas tus porquerías y te vayas ahora mismo de mi casa.
Alicia se lanzó al suelo con dramatismo, mientras hacía exactamente lo indicado p