84. La esposa fugitiva
Después de besar la cabeza de su hijo, salió de su habitación aún completamente tensa.
Se sentía estúpida.
Una completa imbécil por haber creído, aunque fuera por un milisegundo, que él habría guardado una especie de luto por ella.
"De igual manera no me lo merezco." Se dijo a sí misma pero eso no la consoló.
No iba a bajar a esa estúpida fiesta ni muerta.
Claramente Zinoviy ya tenía el norte bien definido con una secretaria perfecta y su niño.
Por eso había sido tan fácil para él decirle que