52.
VALERIK
—¿Así que alguien tuvo los huevos de tocar a la hermanita del Pakhan?
—Alguien con ganas de morir —murmuró Dimitry, afilado como una navaja.
Anastasya se acercó, puso una mano sobre el brazo de su hermano y lo apretó.
—Escuchen bien. Vamos a entrar, rápido y limpio. Sin margen de error. Si alguien dispara sin control, yo mismo lo mato. ¿Entendido?
Un murmullo grave de aprobación recorrió a la brigada.
Valerik caminó hacia su coche, abrió el maletero y sacó un rifle de asalto. Su rostro