49. Perfecta
Las mejillas de Satarah enrojecieron visiblemente sintiendo los latidos acelerados de su corazón. Miró horrorizada la toalla arrugada al otro lado de la cocina antes de volver su vista a él.
—¡¿Qué crees que estás haciendo Dimitry?! —susurró alterada cubriendo sus pechos con un antebrazo mientras su otra mano tapaba su zona V.
La forma en la que Dimitry la estaba observando casi le hizo olvidarse de dónde estaba y la situación en la que se había metido por su despistado acto.
De repente, sus man