45. Brutal
Polina se despertó soltando un gemido suave antes de estirarse.
La pierna solo dolía un poco pero era soportable.
No vio a Marco por ninguna parte, así que decidió levantarse e ir a la cocina, por lo menos allí no estaré aburrida y sola.
Lo extraño fue que ninguno de los hombres de Marco estaban cerca.
—¿Otra vez merodeando por aquí cuando deberías estar durmiendo? —preguntó la voz de Damiano detrás de ella, haciéndola sobresaltar.
Polina se giró para mirarlo y le sonrío divertida.
—¿Ahora teng