44. No cruces la línea
Satarah estaba tratando de poner sus pensamientos en orden antes de responderle.
Quería deshacerse de ese nudo en la garganta.
—La usaré cuando la necesite —murmuró con incomodidad—. Estoy por terminar mi tesis.
Dimitry no le respondió nada pero no pudo evitar deslizar su mirada por el cuerpo pequeño de Satarah envuelto en aquella ridícula ropa que solía usar para dormir.
—¿Ese pijama es de cuando tenías once años? Es verdaderamente ridículo —lo provocó él.
Satarah miró su pijama de Sailor Moon