100. Desatadas
Un par de minutos después, el auto donde iban se detuvo frente a un club nocturno.
—Llegamos —dijo Tarah abriendo la puerta del auto para salir.
—¿Estás segura de esto? No sé si sea buena idea...
—Claro que es buena idea —respondió Tarah—. Necesitas desconectar. Y yo necesito una noche sin niños, sin marido sobreprotector y sin dramas familiares, además, estamos muy guapas como para quedarnos en casa.
Vasilisa la siguió y juntas entraron en el club.
El interior era puro lujo oscuro lleno de luc