101. No más caras largas
Gian y Lya habían desaparecido hacía rato.
La música vibraba mientras bailaban en el centro de la pista VIP. Vasilisa, por primera vez en mucho tiempo, se permitió volver a ser la Vasilisa del pasado, risueña, moviéndose al ritmo junto a Satarah y Rashel.
De repente, una figura imponente apareció en la entrada.
—Ahí está él —dijo divertida Tarah.
Marco Ricci.
Alto, con un traje negro impecable y una expresión de furia, sus ojos recorrieron la pista hasta posarse en Polina que seguía en la bar