40. Una oportunidad
—¡Yo no soy tu prometida! ¡¿Te metiste demasiado en el papel que interpretamos allá abajo?!
Ella se liberó de su agarre estabilizándose para escabullirse a la habitación donde él no dudó seguirla.
—No estabilizándose ningún papel, Vasilisa. Déjame demostrarte cómo puedo hacerte feliz incluso en medio de este caos que odias. Permíteme hacerlo, ambos sabemos que me quieres tanto como yo —su voz sonó firme y al mismo tiempo suplicante que nunca venía de él, causando que su vientre se llenara de c