39. Ayudar a mi prometida
—Necesito ir al baño —dijo Vasya sin mirarlo.
Había pensado aquello desde que se dio cuenta que el famoso lugar al que la llevó era en su misma casa.
Ese era el momento perfecto para hacer lo que tenía planeado.
El bullicio, la música, las conversaciones ayudarían a cubrir cualquier movimiento sospechoso para ejecutar su plan.
Zinoviy la miró fijamente un segundo más de lo necesario. Sus ojos verdes se oscurecieron recorriéndola con esa intensidad acostumbrada como si pudiera ver a través de su