34. No me mientas
—Ay Dios, Dimitry va a matarme —susurró Rashel al verse en el espejo mientras Valerik terminaba de ducharse.
Le había propuesto que lo hicieran juntos y por más que esa fue una tentación, ella sabía que no saldrían temprano de ser así.
Suficientes sospechas tendría su hermano una vez que llegara a casa.
Rápidamente buscó su bolso para cubrir las marcas que Valerik le había dejado a lo largo del cuello y sobre sus pechos, pero estas no eran visibles a menos que estuviera desnuda.
—Jodidamente bon