33. La única manera de escapar de Zinoviy
Vasya tragó saliva.
Los pulgares de Zinoviy acariciaban sutilmente la curva de su cintura por encima del abrigo en un roce posesivo que parecía marcarla.
Ella podía sentir cómo su propio cuerpo respondía por aquel simple toque, sus muslos se apretaban instintivamente.
Vasya se estremeció violentamente al sentirlo tan cerca, pero esa sacudida se convirtió en rabia pura en menos de un segundo.
Empujó su pecho con ambas manos, aunque sus palmas solo encontraron músculo duro y caliente sobre la ca