30. Ya no hay trato
Satarah había salido del auto en medio de la balacera. En ese momento no tenía ni el más mínimo sentido común.
Necesitaba llegar hasta su padre o todo terminaría muy mal. Dimitry lo asesinaría y ella perdería la posibilidad de encontrar a su hija.
—¡Señora!
Ella escuchó que varios hombres de Dimitry la llamaban, otros la cubrían pero ella no podía concentrarse su visión estaba entorpecida con las lágrimas que nublaban sus ojos.
Por donde quiera que pasaba había un charco de sangre con hombres m