237. Acércate a mí
Dimitry abrió los ojos al sentir el roce de sus manos sobre su muñeca. La luz del sol iluminaba a la habitación que compartían y por un momento se quedó paralizado ante la belleza de su esposa siendo tocada por los rayos solares.
Su cabello casi parecía rubio por los reflejos y sus ojos ligeramente más claro, demasiado hermosa y fresca como para solo haber podido dormir unas horas la noche pasada.
Ambos estaban disfrutando demasiado su Luna de miel.
Los ojos de él la recorrieron entera arrodilla