212. Quiero que siempre me elijas a mí
—¿Por qué dos? —preguntó ella recostada en el regazo de Dimitry mientras él pasaba sus dedos por su cabello perdido en sus propios pensamientos.
—¿Dos qué?
—Dos anillos.
Ella alzó la mano para que ambos pudieran ver los anillos brillando en sus dedos.
Satarah había guardado el de matrimonio y no dudó en dejar que él le colocara los otros dos.
Dimitry besó su cuello erizándole la piel.
—Sé que lo recuerdas, provocadora. Te gusta saber que siempre me has tenido bajo tus pies. ¿No es así?
Tarah e