21. No puedo evitar amarte
A pesar de lo que había pasado, ella si se encargó de cumplir la petición que él le había hecho de arreglar la casa.
Y afortunadamente nadie la había echado, lo que quería decir es que por lo menos él no la odiaba tanto.
¿No?
Condujo hasta la casa de Gian en la noche y cuando llegó notó que había un desastre en el interior.
—No puedes pasar.
Polina enseguida frunció el ceño y miró al tipo con el ceño fruncido.
—¿Cómo que no puedo pasar? ¿No sabes quién soy? ¿Acaso Gian Franco prohibió mi entrad