187. Soy yo, papá
—Ahora sabes que estoy bien. Puedes ir a descansar, lo necesitas —habló Dimitry cuando Fedorov se habían ido a chequear a Gian.
Satarah se quedó a sus espaldas, trazando lentamente con sus dedos el tatuaje de dragón que tenía, sabía que probablemente debía hacerlo, ir a descansar, pero no quería separarse de Dimitry porque sabía que él no se acostaría directamente. Lo más probable es que tuviera más cosas que hacer.
¿Estabas mal y no querer dejarlo solo?
Notó enseguida como la piel de él se er