188. No estoy jugando
—Mamá…
Yelena se levantó de inmediato al escuchar la voz de Dimitry, cada parte de su cuerpo estaba tensa desde que había visto llegar a su hijo, pero no sólo a él, sino también a ese hombre, algo en el había despertado su curiosidad.
El ver las feas quemaduras de su cuerpo le recordaron la manera en que su esposo había muerto.
Estaba luchando para apartar esos sentimientos y pensamientos, revolviéndose en su interior, pero no podía sacárselo de la cabeza.
—Satarah se fue a acostar —informó Yele