178. Siempre vendré por ti, Malyshka.
—¿Te puedes jodidamente callar? —gruñó Dimitry hacia Valerik quien parecía demasiado hablador con Zinoviy.
Dimitry tecleaba frenéticamente la laptop sin apartar la mirada de la pantalla iluminada.
—¿No me digas que estás celoso? No dejaré de ser tu amigo nunca, no te preocupes. Incluso aunque seas tan amargado.
—Eres irritante y no dejas que me concentre, o te callas o te largas de aquí.
—Lo sabía, estás celoso.
Dimitry bufó.
—¿Por qué no dejas de perder el tiempo, Romanov? El plan está servido