164. Promételo
En algún punto de la noche Satarah se había quedado profundamente dormida. Dimitry había pasado un brazo sobre su cintura después de apartar un mechón largo de su cabello recorriéndola lentamente con su mirada.
Sentía que su corazón se apretaba al ver lo hermosa que se veía además de vulnerable.
Sabía que ahora que había vuelto tenía que protegerla de absolutamente todo y no solo a ella, Satarah le había dado una familia a la que proteger. El mundo de la mafia nunca había sido nada fácil pero a