16. Mi mujer
—No debiste hacer eso, probablemente ahora todos se enteren en la oficina que algo está pasando entre nosotros.
—Que se enteren, no me importan las habladurías. Aunque pensé que confiabas en ese bastardo.
Por un momento, ella se quedó rígida al escucharlo.
—No lo llames así, Brody es un amigo que vino a ayudarme.
—No debiste pedir ayuda a él, me tienes a mí.
Ella se maldijo por ser tan débil solo con unas simples palabras, pero fingió.
—¿Quieres algo de beber? Solo tengo jugo, debo hacer compra