157. No quiero a nadie más en mi vida
DIMITRY Y SATARAH
La tensión en el aire se sentía cargada mientras los ojos de Dimitry la miraban fijamente.
La ira y la confusión se enlazaron en su pecho.
—Repítelo. Porque dudo que tú, jodidamente hayas dicho que quieres ponerle ese apellido a nuestra hija.
Tarah sabía que estaba a punto de estallar, y lo entendía de cierta manera. Siete años habían pasado desde que su padre murió. Había obtenido pruebas adulteradas de que todo era causa de la mafia de los Ivanov, los había lastimado. Ella