109. El enemigo de Dimitry
Su madre debía estar trando de confundirla o jugar cruelmente con su cabeza porque no había manera de que fuera real que su hermana estuviera viva.
Natalya no hubiera hecho eso.
¿Qué ganaría con fingir su muerte?
—Estás mintiendo, Lya no me mentiría sobre su muerte. Ella jamás haría algo como eso...
—Pues no está muerta como tanto deseaste. Está viva. Para tu desgracia.
La incertidumbre y el dolor la golpearon.
Después de meses sin hablar con su madre ella seguía tratándola como si la odiara.
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