Cuando regresó a la habitación, Sara abrió la puerta de golpe y se encontró con Renato recostado en la cama, vistiendo solo ropa interior, manipulando el celular como si estuviera completamente a gusto.
La escena la puso nerviosa. Desvió la mirada de inmediato, sintiendo que el rostro se le calentaba, mientras él continuaba exactamente igual, como si la presencia de ella no lo afectara en lo más mínimo.
—Pensé que ibas a tardar más —dijo él, sin apartar los ojos de la pantalla.
—Ojalá —respondi