—¿Raquel?
Su voz falló al ver a su hermana sonriente, bebiendo un trago en el bar, al lado de un hombre alto y rubio.
Sin poder creer lo que veía, dejó el celular a un lado y se levantó, yendo en dirección a ellos. Se acercó sin ser notada de inmediato; pasaron algunos instantes hasta que Raquel percibió su presencia.
Cuando la vio, la sonrisa de la hermana desapareció por completo. Los ojos se abrieron de par en par, como si acabara de ver un fantasma.
—Patita… —susurró Raquel.
—Raquel, ¿qué e