Como solo esperaba el sí de Sara, cuando lo obtuvo, Renato no perdió más tiempo. En ese mismo instante, decidió resolver todo lo que necesitaba, comenzando por los papeles del matrimonio, como si temiera que cualquier demora pudiera poner todo en riesgo.
Después de eso, salió en busca de un anillo, no cualquiera, sino el más hermoso que pudiera encontrar, algo que realmente tuviera que ver con ella.
Entró en la joyería y permaneció allí un buen rato, caminando de un lado a otro, observando cada