Théo no conseguía comprender lo que estaba ocurriendo, parecía que el mundo se estaba desintegrando de una vez. Nada tenía sentido en ese instante. Su cabeza aún estaba confusa por no saber lo que había pasado en casa de Andreza y lo peor era que llamaba para ella y solo daba fuera del área de cobertura. Pensaba que aquello podía ser porque ella estaba viajando.
Su teléfono empezó a vibrar y, rápido, lo tomó para atender; era Fábio, su abogado.
—Théo, menos mal que me atendiste, pensé que había