Théo salió de allí, con la frase de Vanessa resonando en sus pensamientos. Mientras conducía, pensaba en Maia y en lo que ella podría estar pasando en ese exacto momento. Cuán grande era su dolor y lo que pensaba sobre él, creyendo que estaba engañándola.
Sin darse cuenta, una lágrima solitaria rodó por sus ojos. No podía creer que la vida que estaba planeando vivir a su lado había llegado a su fin, antes incluso de haber comenzado.
—¡Maldición! —Golpeó el volante, mientras esperaba que el semá