Cuando llegaron a la mansión de Théo, después de algunas horas de viaje, recibieron la noticia de que Joaquim y la familia Trajano habían salido al club de golf y solo volverían por la noche.
—Qué buena noticia, significa que podré descansar en paz un poco. —Théo hablaba aliviado.
—Aprovecharé y veré a mi hija. —Maia dijo, alegre.
—¿Cómo así? Ni siquiera descansaste un poco. —La cuestionó.
—Estoy con tanta saudade de mi hija, que no lograría pegar mis ojos, imaginando que estamos tan cerca y au