"Oh, Dios mío", susurra, mirando por encima su diploma, sus ojos se llenan de lágrimas. "No puedo creerlo. Quiero decir, sabía que iba a llegar, pero tenerlo de verdad, no parece real".
No puedo contener mi emoción por ella. Sonrío con orgullo. "Es real. Lo lograste, Shay, trabajaste duro y nunca renunciaste a tus sueños, y el resultado está ahí, en tus manos", le digo, levantando la mano y limpiando sus lágrimas. Shayla me mira a los ojos mientras le acaricio la mandíbula. "Deberías estar orgu