Dieciséis años después...
Una hermosa mañana de sábado en agosto, Shayla Hoult se da la vuelta en la cama que comparte con su guapísimo esposo Tristan Cole Hoult y sonríe satisfecha. A la tierna edad de cuarenta y seis años, seguía siendo tan guapo como siempre. Se acuesta de lado y lo admira mientras duerme. Seguía igual, aparte de las finas arrugas propias de la madurez, que lo hacían aún más atractivo. La barba sin afeitar tenía manchas grises, cosa que a ella le encantaba.
"¿Por qué me mir