Alejandra despertó con la sensación de no haber descansado lo suficiente.
No porque no hubiera dormido… sino porque su mente no se había detenido en toda la noche.
La conversación con su mamá.
La mirada de Sebastián en el pasillo.
La forma en que todo parecía estar cambiando sin que ninguno lo dijera claramente.
Abrió los ojos despacio.
La luz de la mañana entraba por la ventana, suave, cálida.
Giró la cabeza.
Su mamá aún dormía.
Tranquila.
Eso le dio un pequeño respiro.
Se levantó con cuidado,