La noche cayó tranquila sobre la casa.
Después de la cena, la mamá de Alejandra insistió en que se quedaran a dormir. No fue una sugerencia casual… fue más bien una decisión tomada con esa autoridad suave que solo ella tenía.
—No van a regresar tan tarde —dijo, cruzándose de brazos—. Hay una habitación lista.
Alejandra intentó decir que podían buscar un lugar cercano.
Pero su mamá la miró.
Y eso fue suficiente.
—Está bien —terminó cediendo.
Sebastián no dijo nada.
Solo aceptó con una leve incli