Mundo ficciónIniciar sesiónLa puerta de la sala de interrogatorios se cerró a sus espaldas con un chasquido metálico. Valentina avanzó por el pasillo estrecho del cuartel, pero antes de alcanzar el tramo que subía hacia las oficinas, se detuvo en seco. Todavía faltaban cabos sueltos que la carpeta de Roma no iba a solucionar por sí sola. Dante la siguió a un paso de distancia, con esa fijeza pesada en los ojos que no la había abando







