Valentina se despertó antes que Dante.
Lo miró un momento y luego se levantó con cuidado de no despertarlo, tomó ropa del armario y bajó.
Desayunó sola en la cocina con el sol de la mañana entrando por la ventana y una claridad en la cabeza que no había tenido en días. Era una claridad extraña como ver algo con los ojos bien abiertos después de haberlo visto entre sueños.
Sabía lo que sabía y había decidido lo que había decidido.
Dante seguía creyendo que la claridad en ella era el compuesto tr