La primera pesadilla llegó la tercera noche después del rescate.
Valentina se despertó de golpe, con el corazón latiéndole fuera de control y la sensación física de las paredes del galpón cerrándose a su alrededor, aunque estaba en su propia cama, con las sábanas de siempre y la luz tenue de la lámpara que Dante había dejado encendida desde que volvieron del cautiverio.
Se quedó quieta, respirando, contando hasta ocho en cada inhalación como había aprendido a hacer.
Dante se despertó antes de q