—Quiero conocer el sexo de mi futuro hijo —declaró con una frialdad que heló el corazón de Victoria.
El shock se apoderó de ella ante esa revelación. ¿Su hijo? ¿Cómo era posible? La idea de traer a su hijo a este mundo en medio de su cautiverio la llenaba de horror y desesperación. Se palpó su vientre como una reacción involuntaria, pero más voluntaria de protección.
El hijo que estaba esperando no era de él, nunca seria de él. Era suyo y de César. ¿Qué clase de enfermo era para decir que el be