Victoria se sentó en aquella silla dentro de su confinamiento, su rostro era un poco más pálido por la falta de sol y sus ojeras se pronunciaron al tener días sin poder dormir bien. El encierro y la incertidumbre habían dejado su marca en ella, pero a pesar de todo, su determinación seguía firme. Apretó los puños con fuerza, recordando que no solo luchaba por su propia libertad, sino también por la seguridad de su hijo que crecía dentro de ella. Aunque cada día era una nueva prueba de resistenc