La repentina sacudida del terremoto tomó por sorpresa a todos en la casa de Ana.
La bandeja de té y las tazas se deslizaron por la mesa, algunos objetos cayeron de los estantes, y el sonido de las sacudidas llenó la habitación.
Ana, César, Oliver y Victoria decidieron salir de casa.
Todo a su alrededor era caos. Las casas vecinas se estaban derrumbando a su alrededor, mientras las personas trataban de ponerse a salvo.
—¿Hay un lugar que esté despejado donde podamos ir? —preguntó Victoria despué