Andrew la abrazó contra su pecho con una fuerza desesperada, como si temiera que el simple aire entre ellos fuera suficiente para perderla. Sus brazos la rodearon con torpeza y pasión al mismo tiempo, como un hombre que intenta retener algo que cree que ya no merece.
—Me voy a casar contigo —murmuró, su voz ronca, quebrada—. Perdóname, Stelle. Tal vez no puedo ser tuyo como debería… pero lo haré. Voy a enmendar el daño que te hice.
Stelle negó suavemente con la cabeza. Sus ojos, brillantes de lá