Stelle abrió los ojos con un parpadeo lento, sintiendo aún la niebla del desmayo sobre su cabeza. Lo primero que vio fue el rostro de su padre, justo a su lado, lleno de preocupación, pero suavizado por una sonrisa que buscaba darle calma. Su pecho se llenó de un calor inesperado, un consuelo silencioso que la sostuvo mientras todavía intentaba comprender dónde estaba.
—¿Qué me pasó? —preguntó, con la voz temblorosa, apenas un susurro entrecortado.
—Te desmayaste, cariño —respondió Travis, con d