Tres meses después
El sonido del monitor del ultrasonido llenaba la habitación blanca del hospital.
Glory estaba recostada en la camilla, con el vientre redondeado bajo la suave luz del mediodía.
Connor estaba a su lado, sujetándole la mano con nerviosismo, mientras el doctor movía el transductor sobre su abdomen. Ambos contenían la respiración, esperando ese momento tan esperado.
El médico, con una sonrisa amable, giró la pantalla hacia ellos.
—Aquí está… —dijo señalando la figura diminuta—. To