“¿Cómo sé que es mi hijo y no una mentira más? ¿Cómo puedo fiarme de una mujer infiel? No vale la pena, no después de todo lo que hizo. No puedo romper mi promesa a Stelle… ella es diferente, ella sí merece mi lealtad.”
Andrew pensó aquello mientras seguía sintiendo el eco de las palabras de Beatriz, resonando en su cabeza como un veneno lento.
Le dolía admitirlo, pero ya no confiaba en ella; se había convertido en una sombra, en una amenaza que aparecía solo para confundirlo y manipularlo. Y él