Amelia sintió cómo Alessandro salía del baño, pero ella no se movió de su sitio. Se quedó petrificada frente al espejo, observando aquella prenda que ahora adornaba su cuello. Era hermosa, de una belleza casi insultante, y se veía extremadamente costosa. El rubí en el centro parecía tener vida propia bajo las luces LED del jet. Sin embargo, una punzada de desconfianza la recorrió y decidió que lo mejor era quitársela para guardarla en su estuche; no quería llevar algo tan llamativo. Con lentitud
Naulis machado
Este hombre es extremadamente posesivo. ¿Que le está pareciendo la historia? ¿Ya fueron a dejar sus comentarios? Sus reseñas? Sus votos?