Capítulo 77 — El falso poder
Del otro lado de la pantalla, Gabriel no se había movido en más de una hora.
La imagen permanecía fija en Carolina, sentada en la cama, con los ojos vendados y las manos quietas al principio… hasta que, una y otra vez, volvían al mismo lugar.
A su vientre.
Cuando Ángela dijo seis semanas, Gabriel cerró los ojos.
Respiró hondo, como si el aire, de golpe, pesara más.
Fue nuestra primera vez en Colonia.
El recuerdo le llegó entero. La habitación. La risa nerviosa