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CAPÍTULO 75— Golpe corporativo
La casa de Rosa estaba en silencio de las casas grandes ,donde no hay vida ,donde ya no se discute porque todo lo importante se dijo hace tiempo… o se evitó decir. La mansión de los Fontes donde todavía tenía derecho a vivir por su madre.
Martín Fontes estaba sentado en la mesa del comedor, con una carpeta abierta frente a él y una taza de café que ya se había enfriado. No estaba leyendo. Miraba los números sin verlos, como si esperara que cambiaran solos. Afuera, el jardín seguía igual que siempre, prolijo, cuidado, ajeno a todo.
—No hagas locuras con el dinero, Martín.
La voz de su madre le volvió como un eco molesto. Rosa no estaba ahí. Hacía meses que no estaba presente de verdad. Pero su advertencia seguía viva, clavada como una astilla.
Si lo perdés, no hay cómo recuperarlo.
Martín cerró la carpeta con fastidio y se levantó para servirse más café cuando el teléfono vibró sobre la mesa. Miró la pantalla. "Mauro".
Suspiró antes de atender.
—¿Qué pa