CAPÍTULO — El error que creyó controlar
Mauro Suárez, a sus veintisiete años, siempre se había creído el hombre más inteligente del planeta.
No el más bueno.
No el más leal.
El más listo.
Trabajaba en una consultora de marketing, se movía con soltura entre discursos vacíos, métricas infladas y promesas que nunca pensaba cumplir. Sabía vender humo, sabía mentir con seguridad, sabía acomodar la verdad hasta que pareciera conveniente. Sabía exactamente qué decir y cuándo decirlo para quedar siempre bien parado, y durante años creyó que esa habilidad lo hacía superior al resto.
Esa noche estaba tirado en el sillón, con la televisión encendida sin volumen alto, una copa a medio terminar sobre la mesa ratona, el cuerpo cansado pero la cabeza inquieta.
Sandy la ex mejor amiga de Carolina.
La relación con ella había empezado como empiezan casi todas las traiciones: sin nombre, sin intención clara, con la excusa cómoda de “no significa nada”. Después de aquella noche vinieron los mensaj