CAPÍTULO 167 — El hombre que creía poseer
Lucas Cardozo llevaba semanas convencido de algo que jamás había ocurrido en la realidad, pero que en su cabeza tenía la misma solidez que cualquier contrato legal firmado.
Para él, Mía Castell ya era suya.
La conocía desde hacía años. Habían estudiado en las mismas aulas en el liceo. Sus caminos se habían cruzado muchas veces en los pasillos, en algunas clases compartidas, en eventos de la empresa donde trabajaba su padre, uno de los accionistas del Ca