CAPÍTULO — Lo que Sandy siempre quiso
Sandy lo miraba de reojo desde la cama mientras la televisión seguía encendida.
Las imágenes cambiaban, los titulares corrían, pero ella no veía nada más que a Mauro.
Estaba raro, demasiado distinto y distante.
No era el mismo de hacía meses, cuando había decidido divorciarse de Carolina con una seguridad casi cruel, convencido de que había tomado la mejor decisión de su vida. En ese momento había sido firme, dominante, seguro de sí mismo. El hombre que creyó haberla elegido a ella… y solo a ella.
Ahora no.
Ahora estaba tenso.
Callado.
Con la mandíbula apretada, como si algo se le estuviera escapando de las manos y no se animara a nombrarlo.
Y Sandy lo sentía.
Nunca había sido amiga de Carolina.
Nunca de verdad, desde el momento exacto en que entendió que Carolina era mejor que ella.
Habían crecido juntas, sí. Cumpleaños compartidos, meriendas, tardes largas de estudio en una casa chica donde la madre de Carolina servía torta casera y s