CAPÍTULO 31 — Lo que Sandy siempre quiso
Sandy lo miraba de reojo desde la cama mientras la televisión seguía encendida.
Las imágenes y los titulares corrían, pero ella no veía nada más que a Mauro.
Estaba raro, distinto y distante.
No era el mismo desde que había decidido divorciarse de Carolina con una seguridad casi cruel, convencido de que había tomado la mejor decisión de su vida. En ese momento había sido firme, dominante, seguro de sí mismo. El hombre que creyó haberla elegido a ella.