—¡¿Quién eres tú?! —exclamó Lourdes, su voz cargada de incredulidad y desconfianza.
Brianna sonrió con aire triunfal, como si estuviera disfrutando del impacto de sus palabras.
—¡Yo soy Brianna! Y el hijo que espero… es de Joel.
Lourdes sintió un escalofrío recorrerle la espalda. La observó con desconfianza, analizando cada uno de sus gestos.
—No… no, eso no puede ser. Mi hijo jamás me mencionó a ti. Él solo me ha hablado de Tory… ¡Siempre ha estado enamorado de ella! No sé qué pretendes, pero e